Cómo dejar tus contraseñas e instrucciones a tu familia sin escribirlas en un papel

La libreta en el cajón es el sistema más usado y el peor. Qué ofrecen los gestores de contraseñas para una emergencia, qué no cubren, y cómo dejar las instrucciones completas en un solo sitio.

Casi todo el mundo resuelve esto igual: una libreta, una hoja doblada dentro de un libro, un documento en el escritorio que se llama «contraseñas». Funciona hasta el día en que hace falta de verdad. Entonces la libreta está desactualizada, la hoja no aparece, y nadie sabe si la contraseña del banco es la de la página 3 o la que está tachada.

El problema tiene dos partes que conviene separar: las llaves (las contraseñas) y las instrucciones (qué cuentas existen, qué hay que hacer con cada una y quién se encarga). Las herramientas que resuelven bien la primera parte no resuelven la segunda, y al revés.

Las llaves: lo que ofrecen los gestores de contraseñas

Si ya usas un gestor de contraseñas, tienes la mitad del trabajo hecho: todas las llaves están en un sitio, cifradas, detrás de una única contraseña maestra. La pregunta es cómo llega alguien a esa bóveda cuando tú no estás. Cada gestor lo resuelve de una forma distinta, y estas son las tres más extendidas, tal como las describe cada empresa.

Bitwarden: acceso de emergencia con tiempo de espera

Bitwarden tiene una función llamada Emergency Access: designas contactos de emergencia de confianza que pueden solicitar acceso a tu bóveda si hace falta. Tú decides qué tipo de acceso tendrán:

  • Ver: acceso de solo lectura a todos los elementos de tu bóveda, contraseñas y adjuntos incluidos.
  • Tomar el control: la persona crea una nueva contraseña maestra y se queda con acceso permanente; eso sustituye tu contraseña anterior y elimina tus métodos de verificación en dos pasos.

El proceso: añades al contacto antes de que pase nada; cuando lo necesita, solicita el acceso; y el acceso se concede si tú lo apruebas o si expira el tiempo de espera que fijaste. Bitwarden indica que esta función está disponible para usuarios de pago.

LastPass: acceso de emergencia con tiempo de espera

LastPass ofrece un mecanismo equivalente, Acceso de emergencia: invitas a una persona de confianza por su correo y estableces «un tiempo de espera, que será el plazo que debe transcurrir entre la petición de acceso y la aprobación». Si llegado el momento la persona solicita acceso y tú no lo deniegas dentro de ese plazo, la bóveda se abre para ella.

1Password: el kit de emergencia en papel

1Password lo plantea de otra manera. No hay un contacto de emergencia con tiempo de espera; hay un Emergency Kit, un documento PDF con los datos de tu cuenta y un espacio para escribir a mano tu contraseña. La propia 1Password recomienda imprimirlo y guardarlo en una caja de seguridad o junto al pasaporte, y darle una copia a alguien de confianza: tu pareja, o alguien que figure en tu testamento. Además, en las cuentas familiares, el organizador de la familia puede recuperar la cuenta de otro miembro que no pueda entrar.

Fíjate en que 1Password acaba recomendando justo el papel del que huíamos. La diferencia es que aquí el papel es una sola hoja, con una sola clave, guardada en un sitio pensado, y no una libreta con cuarenta contraseñas que cambian.

Y las contraseñas guardadas en el móvil

Si tus contraseñas viven en el llavero de iCloud, ten en cuenta una cosa que ya contamos en el artículo sobre qué pasa con tus cuentas cuando mueres: el Representante digital de Apple puede recibir tus fotos, mensajes y archivos, pero Apple deja fuera expresamente «los datos almacenados en tu llavero de iCloud (información de pago, contraseñas y claves de acceso)». Las contraseñas del llavero no se heredan por esa vía.

Las instrucciones: lo que ningún gestor de contraseñas cubre

Supón que tu pareja consigue entrar en tu gestor. Tiene delante doscientas entradas. ¿Cuáles importan? ¿Qué hay que hacer con la cuenta de la luz, con el dominio de tu web, con la suscripción que se cobra cada mes, con la cuenta de la red social donde están las fotos de los niños? ¿Hay que cerrarla, conservarla, pasársela a alguien, descargar algo antes?

Eso son las instrucciones, y no están en ningún gestor de contraseñas, porque no es su trabajo. Hoy la mayoría de la gente no las deja en ningún sitio.

Lo que Etermy guarda

Etermy guarda las instrucciones y, si quieres, la llave de cada cuenta. Por cada cuenta:

  • La plataforma, y el correo o usuario con el que entras.
  • Su contraseña, si decides dejarla: se guarda cifrada y solo la ven las personas que se encargan de esa cuenta, cuando se active tu legado.
  • Qué hay que hacer con ella: borrarla, conservarla como recuerdo o descargar su contenido antes.
  • Notas con lo que tu familia necesite saber.
  • Qué destinatarios se encargan de esa cuenta en concreto.

Y en cada testamento, cada mensaje y cada cuenta eliges a quién va dirigido. Cada destinatario verá solo lo que le hayas asignado.

Cuando se verifica tu fallecimiento —las personas que tú autorizaste presentan el certificado de defunción, o cualquiera que lo tenga si así lo configuras, y una revisión humana lo confirma antes de activar nada—, cada destinatario con algo asignado recibe un correo con un enlace a lo que le corresponde. No necesita cuenta ni contraseña de Etermy: solo su correo y ese enlace.

Una cosa que debes saber antes de decidir: la verificación de fallecimiento está incluida en todos los planes, también en el gratuito. Sin ella no habría nadie que pudiera activar la entrega; con ella, las instrucciones llegan a quien corresponde.

La combinación que funciona

  1. Las llaves de siempre en un gestor de contraseñas, con su mecanismo de emergencia configurado: un contacto y un tiempo de espera en Bitwarden o LastPass, o el kit impreso de 1Password en un sitio seguro. Para las cuentas que quieras dejar resueltas del todo, su contraseña puede ir también en Etermy.
  2. Las instrucciones en Etermy: qué cuentas existen, qué hacer con cada una, quién se encarga, y quién recibe cada cosa.
  3. Una conversación con esa persona de confianza para que sepa que las dos cosas existen. Ningún sistema sustituye a decirlo.

La libreta en el cajón intentaba hacer las tres cosas a la vez y no hacía bien ninguna.